lunes, 28 de mayo de 2012

La Casa de Corrección de Paiba en Bogotá

La Casa de Corrección de Paiba en Bogotá
Autora: Ximena Pachón
1.     Objetivos de Aprendizaje:
-          Analizar las prioridades de la sociedad bogotana de inicios del s. XX frente a las condiciones de delincuencia generada por un creciente número de niños abandonados producto de las guerras.
-          Reflexionar sobre cuánto ha cambiado el trato que se da a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en conflicto con la ley, en los países de América Latina.
2.     Preguntas motivadoras para el diálogo:
-          ¿Cuánto ha logrado evolucionar el pensamiento social latinoamericano para resolver el problema de niños y niñas abandonadas, hoy más conocidos como niños de la calle?
-          ¿Cuál fue el papel desempeñado por la iglesia en esta Casa de Corrección?
-          ¿Puede la religión colaborar en la reinserción de niños y niñas, en medios como las Casas de Corrección de Paiba?
3.     Resumen:
El clima social de la Bogotá de inicios del siglo XX estuvo fuertemente matizado por la situación de abandono en que vivían muchos niños y niñas, que desde muy pequeños se lanzaban a las calles para delinquir. Para comprender mejor este escenario es necesario tener presente la conflictividad que Colombia había vivido a finales del siglo anterior, principalmente la guerra de los Mil Días.
La respuesta de la sociedad bogotana al problema fue la presión ejercida hacia la apertura de Centros de Corrección en donde estos niños y niñas fueran “educados” para poderse insertar posteriormente como buenos ciudadanos.
La realidad de los Centros de Corrección fue otra, desde un inicio fueron descuidados por las autoridades de gobierno y no contaron con los recursos necesarios para que efectivamente se pudiera realizar un trabajo de modelaje que ayudara a los niños a ser buenos ciudadanos. Por el contrario el panorama que refleja la Casa de Corrección de Paiba es de total abandono. Las condiciones deplorables en que vivían los allí recluidos solo reflejan el olvido, la pobreza y la ignominia con que fueron tratados.
Ideas Claves/Centrales:
-         La Casa de Corrección de Paiba fue una de las dos instituciones que caracterizaron el devenir de la infancia pobre de Bogotá a inicios del s. XX. Funcionó en una “vieja casona” en las orillas y hacia el occidente de la ciudad, en un sector denominado Paiba, de ahí su nombre.
-         Sus inicios se relacionan con las dimensiones que adquirió el problema de la vagancia y la delincuencia infantil en la capital al final de las guerras civiles, especialmente al finalizar la Guerra de los Mil Días que ha merecido el análisis en artículo aparte de este mismo compendio. Esto nos ha de llevar a la reflexión que, producto de la guerra y posterior a ella, la situación de los niños abandonados a su suerte fue crítica y el único clamor de la ciudadanía fue manifestar su necesidad de una institución carcelaria para niños.
-         La Bogotá de inicios de siglo XX vio con preocupación cómo día con día ingresaban nuevos niños delincuentes, estimulados por la pobreza, la orfandad y la ociosidad que imperaba en las cárceles.
-         No hay muchos indicios de lo que verdaderamente sucedía en la Casa de Corrección, pero un análisis de dos fuentes distintas ponen en evidencia las contradicciones entre la visión bucólica que las descripciones de las páginas sociales narraban de cómo las señoras y señoritas de alta alcurnia daban su limosna a los desamparados y lo que informes realizados por especialistas, principalmente de la salud, brindaban de las verdaderas y desgarradoras condiciones en que eran retenidos los niños en Paiba.
-         A mediados de 1910 se desencadenó en Bogotá una epidemia de fiebre tifoidea y según los especialistas Paiba había sido el foco de diseminación. Esa fue la razón de llevar a cabo un estudio a fondo de la situación de esta Casa de Corrección. En ese momento, la institución no era exclusivamente de población masculina ya que se encontraban algunas niñas. El primer caso que se presentó fue el de una niña llamada Alicia y a partir de ella 65 casos más en el transcurso de un mes, eso significaba que más del 50% de los habitantes del lugar contrajo la enfermedad. Sin embargo, no se registró ningún caso de muerte.
-         Pero el caso es que este estudio realizado por médicos especialistas puso en evidencia la responsabilidad que recaía sobre las autoridades por su total indiferencia ante las condiciones de vida de estos niños y niñas. Nunca se mandó un médico que aliviara las penas que pasaban los pequeños. Los médicos que realizaron el estudio resaltaban con estupor las defectuosas condiciones y la falta de absoluta higiene en que vivían aglomerados en Paiba 120 desgraciados niños.
-         En el informe se les describía de la siguiente manera: “… seres inconscientes que sufren las consecuencias de sus padres, son hijos de alcohólicos, sifilíticos, que les dejan como única herencia una degeneración cerebral, que hace de estos pobres seres, cleptómanos, epilépticos, homosexuales y toda aquella gama de degeneración moral.”
-         Los especialistas se resistían a creer que pudieran existir niños tan desgraciados que tuvieran que vivir en condiciones de “verdaderos seres irracionales”. Según dejan especificado en el informe, en minúsculas habitaciones sin ventanas, ni ventilación, estaban hacinadas de 50 a 60 camas, inmediatas unas a otras en medio de bancos de carpintería, de herramientas y madera. Un solo excusado sin agua corriente para más de 80 individuos y que comunicaba directamente con el mismo dormitorio.
-         A pesar del aseo y el cuidado que las Hermanas de la Caridad trataban de mantener, las condiciones higiénicas eran muy precarias y hacía la atmósfera insoportable. Paiba era la institución que más surtía a los hospitales en épocas de epidemias y de donde se diseminaban múltiples enfermedades en la ciudad. En su momento llegó a contar con 250 reclusos.
-         Como pudieron darse cuenta, la dirección del establecimiento estaba bajo la responsabilidad de las religiosas de la Caridad, que se preocupaban por el aseo del edificio, el orden y el manejo escrupuloso del poco dinero asignado, pero sin conocimientos para el tratamiento adecuado de los niños remitidos.
-         Un segundo informe fue presentado  en 1923 a la Sociedad de Pediatría de Bogotá evidenciando las necesidades más apremiantes de Paiba. Según el informe de los especialistas, las Hermanas mantenían el criterio de que los niños de Paiba eran verdaderos criminales a quienes nada salvaría de sus inclinaciones. Por consiguiente el sistema correccional aplicado no podía ser más imperfecto: “se reducía a retener al niño o adolescente durante cierto tiempo, se le exigía rezar algunas oraciones y someterse silenciosamente a las medidas dictadas por el reglamento. También recibían alguna instrucción de lectura o escritura, pero el resto del tiempo nadie ni nada educa ni endereza por buenos senderos sus enfermizas voluntades”.
-         Un informe presentado por el Juez de Menores en 1926 sobre la situación de las Casas de Corrección a su cargo, Paiba y el Buen Pastor, daba cuenta de sus visitas semanales para ver el adelanto o grado de corrección que manifestaban cada uno de los ahí recluidos. Subraya este informe como los calabozos y bretes que caracterizaron a Paiba se habían suprimido dando paso a otro tipo de medidas. Probablemente las denuncias de los informes anteriores incidieron en algunas reformas. Ya para este tiempo el número de niños recluidos se había reducido a 80 o 90. Paiba quedó destinada exclusivamente para “aquellos muchachos incorregibles contra quienes no existe otro medio eficaz para su corrección y mejoramiento moral, que la separación total del medio en que viven y se desarrollan”.
-         Paiba se destinó para “aquellos muchachos incorregibles contra quienes no existe otro medio eficaz para su corrección y mejoramiento moral, que la separación total del medio en que viven y se desarrollan”.
-         A pesar de las buenas intenciones del Juez, la escasez de recursos asignados a Paiba no permitía que los menores recluidos recibieran más que unos vagos rudimentos de enseñanza primaria y religiosa, y en cuanto a oficios, sólo lograban laborar toscamente el fique o aprender nociones de zapatería.
-         El Juez en su informe se quejaba de las condiciones de su trabajo y consideraba que la organización de la casa estaba lejos de brindar las garantías de una verdadera casa de corrección.
-         La Ley 98 de 1920, que reglamentó en el país los Juzgados de Menores y las Casas de Corrección, establecía que éstas debían ser consideradas como casas de educación y no como presidios.
-         A mediados de 1933 fue nombrado como Juez de Menores el Doctor José Antonio León Rey, estudioso abogado y profesor universitario especialista en problemas de la delincuencia infantil y la psicología judicial. En una larga misiva dirigida al Doctor Jorge Bejarano, quien tanto se había preocupado por el problema de la delincuencia infantil en Bogotá, le solicitaba su asesoría y le proponía una campaña que culminaría con la reforma de las casas de corrección y la reorganización del Juzgado de Menores sobre bases científicas.
-         Para esta época fungía como director de Paiba a un educador, don Julio Camelo quien unía a “conocimientos del pedagogo el celo del apóstol”. Si bien el señor Camelo había realizado en Paiba una notable transformación, ni su celo ni su pericia podían vencer el cúmulo de deficiencias que sobre ella se cernía, viendo sus iniciativas quedaban frustradas.
-         La reforma de Paiba se consideraba más urgente que la de las cárceles destinadas a los adultos, dado que estos, generalmente eran sujetos ya incorregibles mientras que de los menores delincuentes se podían sacar ciudadanos, empleando para ello sistemas educativos que “despojen las dañadas inclinaciones y les permitan la adquisición de virtudes cristianas y ciudadanas”.
-         Mientras tanto, Paiba era descrita como un lugar “tomado por la miseria” donde no hay derecho, no puede haberlo, intentar ampliaciones u obras similares, en momentos en que en la casa de los pobres niños de Paiba no hay ni siquiera servicios higiénicos sino hoyos infectos, cercanos al lugar en que deben comerse el pan negro de su desgracia…”
-         Para agosto de 1935, la cárcel de Paiba había sido trasladada fuera de Bogotá, a una vieja casona ubicada en una finca. Se esperaba que los niños gozaran del aire puro y del sol, sino que aprovecharan amplios terrenos para el cultivo de hortalizas. Si bien es cierto, la tierra estaba disponible, los niños y directores esperaban en vano las semillas para sembrar. Se carecía de elementos “tanto laboristas como pedagógicos”.
-         A los pocos años de este traslado, la cárcel de Paiba se cerró y parece haber sido reemplazada por la cárcel de Fagua, donde se siguieron reproduciendo los vicios que se sucedieron en la “temible” Casa Correccional de Paiba, a donde por cerca de 35 años fueron remitidos los “niños delincuentes” de principios del siglo XX. Fue allí donde se formaron y adquirieron sus destrezas, habilidades y contactos  los grandes delincuentes que durante el siglo XX asolaron la ciudad de Bogotá.

martes, 15 de mayo de 2012

El Concertaje laboral de los niños abandonados en Bogotá 1642 – 1885

El Concertaje laboral de los niños abandonados en Bogotá 1642 – 1885
Autora: Estela Restrepo Zea

Preguntas motivadoras para el Diálogo:
1. ¿Que nos enseña el Concertaje Laboral de los niños abandonados para la comprensión de nuestras infancias actuales, en los contextos latinoamericanos y Caribeños?
2. ¿Cuál es el rol que jugaba la espiritualidad en el Concertaje laboral de los niños abandonados en Bogotá?
3. ¿Cómo los proyectos de salud, educación, nutrición espiritual, protección, género se pueden beneficiar de los contenidos de este capítulo de la historia de Bogotá sobre el
Concertaje Laboral?

Objetivos de aprendizaje:
- Establecer las relaciones existentes entre las infancias pre colombinas con las infancias actuales en Latinoamérica y el Caribe.
- Profundizar en la reflexión de nutrición espiritual de nuestro trabajo con la niñez de
Latinoamérica y el Caribe.

1. Resumen:
El ensayo nos habla sobre el Concertaje[1] laboral de los niños abandonados en Bogotá durante los años 1642 – 1885. La práctica de abandonar y exponer a los niños en las calles públicas en las puertas y puentes solitarios, apenas acababan de nacer era común no solo de los indios, sino también de los españoles; así como todas las medidas tomadas por las autoridades con la creación de Casas de Refugio, Hospicios, en las que se daba asilo a los niños y niñas desde recién nacidos, para luego pasar a los tutores los varones mayores de 10 años, la edad suficiente para trabajar, para que realizaran algún oficio, y las niñas se dedicaban al trabajo de servicio en casa de familias.

Ideas claves / centrales:
I. La casa de Expósitos y de Recogidas ( 1642 – 1790)
La práctica de abandonar y exponer a los niños en las calles públicas, apenas acababan de nacer era común no solo de los indios, sino también de los españoles. Con el objeto de reducir a los huérfanos y desamparados, la Monarquía había ordenado a los virreyes dejar en manos de las autoridades y los tutores a los varones mayores de 10 años, la edad suficiente para trabajar, con el fin de que realizaran algún oficio, lo que significaba a los encomenderos a emplear niños menores de esa edad y a familias virtuosas a recibir en servicio a las niñas, porque de lo contrario, serían guardadas en casas de recogidas.
En el siglo XVII, se constituyó la casa de recogidas y expósitos[2] de Santa Fe, hasta que el establecimiento pudiera mantenerse con donaciones de particulares. La Casa estaba pensada como una institución, muy conforme a la religión y útil a los intereses del Estado, dando instrucción a cada uno en aquel oficio que correspondía a su naturaleza y talento. Durante el siglo XVII y gran parte del XVIII, la institución se ocupó de criar a los lactantes, de instruir a los niños, de albergar a las viudas y beatas, y de moralizar a las mujeres remitidas por la justicia. En beneficio del prójimo, y para satisfacer la conciencia del Monarca, el centro guardaba a los hijos de criollos empobrecidos, naturales, esclavos y mestizos para que aprendieran la doctrina y algunos oficios.
La admisión de los infantes en el hospicio se iniciaba después de reconocer su pertenencia a la comunidad cristiana. Pasaban a una madre sustituta, el pecho de las madres sustitutas a los críos ajenos, derivaba en tributo. Por el aumento de lactantes en el hospicio, los corregidores de indios debieron enviar mujeres indígenas para que cumplieran con el amamantamiento de los pequeños, aunque ello implicara – para las nativas – dejar a los propios sin el “jugo blanco”. Alcanzados los 6 años, los hijos de cautivos, continuaban como sus mayores el camino de la esclavitud, los descendientes de blancos pobres y, sobre todo, los vástagos de indios y de mestizos, eran ofrecidos en adopción a familias que requerían su trabajo, o puestos a disposición de maestros para que aprendieran un oficio. Los centros no podían recoger en su recinto el crecido número de los que se encontraban sin oficio, y con el fin de impedir, la indigencia, la ociosidad y la pereza; se entregó a jóvenes que se hallaban en su minoría de edad a los maestros y artesanos honrados.

II. La Casa de Refugio ( 1834 – 1870)
En 1834, el Hospicio de Bogotá cambió su carácter con el fin de encerrar a la población que podía representar algún peligro social para las gentes de bien. Buscando remediar los perniciosos efectos de la vagancia, la Cámara Bogotá transformó el antiguo hospicio de la capital en una casa de corrección, bajo principios filantrópicos. El nuevo objeto del centro era encerrar a los condenados a presidio y a prisión con el fin que enmendaran las faltas cometidas, y reformar las costumbres de los niños abandonados a través de la destreza en un oficio. En cumplimiento de ese propósito, los menores convivían con penados por ociosidad, indigencia o delitos menores, enfermos crónicos y viejos. Cuando el niño se encontraba en capacidad de trabajar podía ser entregado a ciudadanos particulares, a maestros de oficio o a agricultores que requirieran de su trabajo. Para ello era menester que el director de la casa firmara con los interesados una fianza en la que se estipulaban las obligaciones de ambas partes, hasta por 5 años.
Dos años después, el Congreso de la Nueva Granada acordó ampliar el concertaje para corregir la inconstancia y falta de previsión propia de la primera edad, y con el fin de asegurar la presencia de los jóvenes en las haciendas, casas o talleres, donde podrían adquirir conocimientos y destrezas, como hábitos laboriosos para el resto de su vida. Se dispuso entregar por medio de escritura pública a los niños entre 7 y 18 años a comerciantes, agricultores, hacendados, maestros de fábrica o taller de arte: y a las niñas, a familias honradas o establecimientos donde pudieran aprender algún oficio.
Por el interés de generalizar el concertaje, la ley mandó a los jefes políticos, los Alcaldes y sus delegados persuadir a los padres de familia que no tuvieran los medios necesarios para procurar a sus hijos alguna ocupación, para que entregaran sus vástagos a particulares, como medio de hacer de ellos un apoyo de su familia, y ciudadanos útiles a la patria. Entre 1842 y 1849, la periódica convivencia de los lactantes con los enajenados y el poco aliciente que representaba para las putativas madres los dos pesos mensuales, deterioró considerablemente el sistema de pupilaje y elevó la mortalidad de los infantes. Mujeres degradadas sin moral y sin estímulos de ninguna clase, acallaban a los lactantes con bebidas narcóticas, lo que elevó a 70% el fallecimiento de los niños que se encontraban en poder de las cortesanas.
En 1851, la Gobernación de la Provincia privilegió otra vez la asistencia de niños y desvalidos, gracias a que la administración de los penados se había entregado a los distritos judiciales. La reforma no llegó a feliz término por la bancarrota de las instituciones de beneficencia, redujeron considerablemente las entradas de la Casa de Refugio, refiriéndose a la nefasta situación de la Casa de Refugio en estos años, con la miseria de los internados, se comunicó que por el maltrato de los niños a manos de las amas de cría se había incrementado a 20% la mortalidad de los lactantes.

III Del Asilo al Taller
En1869 el Poder Ejecutivo de Cundinamarca votó el primer Código de Beneficencia de la
República, para asistir con dineros públicos a los pobres y enfermos del territorio, creó la
Junta General de Beneficencia con el fin de dirigir e inspeccionar todas las entidades caritativas, recaudar, invertir y administrar sus bienes y rentas, y formar los reglamentos internos.
Con relación a los menores desamparados, el Código determinó que la Casa de Refugio ampararía gratuitamente a los expósitos antes de salir del período de lactancia, a los que pasada esta etapa no pudieran dar razón de sus padres, o cuyos parientes o deudos obligados a su cuidado no tuvieran capacidad para mantenerlos, a los niños mayores de 7 años arrojados de sus casas o salidos de ellas por su voluntad, y carentes de deudos o tutores, y por el pago de una pensión.
Puesto en marcha el estatuto, los varones mayores de 7 años fueron incluidos en el asilo de indigentes creado en 1870, con inválidos completamente inútiles para el trabajo, con enfermos mentales remitidos por la Casa de Refugio y por el Hospital de Caridad, y con locos, ciegos y tullidos que andaban vagando por las calles de la ciudad mendigando el pan, con vilipendio y deshonra de sus habitantes.
La suerte de los lactantes, de los niños de ambos sexos menores de 7 años, y de las mujeres hasta los 18 años cumplidos era más llevadera, aunque dificultades de distinto orden impedían separarlos de decrépitas y enfermas. El año siguiente, las hermanas de la caridad asumieron la administración del dicho hospicio con el fin de asilar a las niñas inocentes para preservar a los tiernos e inocentes corazones que sin el apoyo de sus padres, y sin medios ni aptitudes para proporcionarse la subsistencia, sería fácil corromper. Los planes de las hermanas comenzaron a cumplirse seis meses después de la constitución de la Casa de Locas de Bogotá en 1874.
Antes de terminar la década, la permanente incapacidad de los asilos para amparar e instruir a los niños abandonados y la necesidad de personal para la industria, acentuaron la importancia del concertaje, estimulado entonces por sectores conservadores.
En 1878 se constituyó la Sociedad Protectora de Niños Desamparados, en 1882 abrió sus puertas en la Quinta Lleras con pocos niños, aunque al finalizar el año sobrepasaban el centenar. Los internos concurrían a la escuela tres horas al día (de 7 a 9 de la mañana y de 7 a 8 de la noche). Entre la instrucción de la mañana y de la tarde, tenía lugar el aprendizaje en los talleres durante ocho horas.
Por el plan de re - educación, los Hermanos de las Escuelas Cristianas de la Comunidad de la
Salle tomaron posesión del establecimiento, previo contrato celebrado con la Junta General de
Beneficencia y con el Ministerio de Gobierno. Mediante el concurso especial de la iglesia y la ayuda económica de instituciones caritativas, el régimen conservador sancionó la inserción de los niños en el mercado laboral. Con ese propósito instruyó a los menores pobres, a los abandonados y a los llamados “incorregibles” para laborar con docilidad y disciplina, dos de las cualidades más relevantes en el mundo del concertaje.


[1] Concertaje: Contrato mediante el cual un indígena se obligaba a realizar trabajos agrícolas de manera vitalicia y hereditaria, sin recibir salario o recibiéndolo mínimo.

[2] Expósitos: Dicho de un recién nacido: Abandonado o expuesto, o confiado a un establecimiento benéfico

miércoles, 25 de abril de 2012

El Tecpam de Santiago - MEXICO.


 El Tecpam de Santiago.
Una institución de asistencia pública para los futuros trabajadores.
María Dolores Lorenzo.
Resumen elaborado por: Alberto Quiñones
Motivación:
Manifiesto mi agradecimiento a los y las colegas que han venido compartiendo sus pensares, sentires y haceres mediante la construcción de conocimiento, en el marco de la lectura colectiva de la obra “Historia de la Infancia en América Latina”, porque eso me permite nutrir mi caminar cotidiano con las personas menores de edad, hacia el disfrute de nuestro bien ser y bien estar en relacionalidad vital.

Objetivos de Adprendiencia:
1. Reflexionar sobre los factores y énfasis presentes en la elaboración de paradigmas de intervención en los procesos de vida del niño, la niña, el o la adolescente.

2. Leer alguna de las visiones de las personas adultas en materia a lo que consideran que es el niño, la niña, él y la adolescente y su inclusión en el ordenamiento sociopolítico del país.

Pregunta Motivadora:
¿En nuestros contextos donde conviven, coexisten y compiten las declaraciones o prácticas de paradigmas, de promoción, atención a necesidades y derechos del niño, la niña, el o la adolescente, cómo identificar oportunidades y posibilidades que contribuyan a que la población menor de edad sea acompañada multisectorialmente respetada y reconocida como ciudadanas y ciudadanos, actores protagonistas de desarrollo y construcción de vida en abundancia?
¿Cómo superar o vencer la tención de poder que se hace presente entre las personas menores de edad y nosotr@s l@s adult@s al compartir sueños, aspiraciones y búsquedas por construir una sociedad en que se respeten los derechos humanos de todos y todas?
¿Cuál es la visión ontológica y gnoseológica sobre las aspiraciones y derechos del niño, la niña, él y la adolescente con la que convivimos cotidianamente y con quienes pretendemos hacer camino en la concreción de plenitud de vida?
Resumen:
En el contexto de 1841 en la sociedad mexicana se perfila un acompañamiento de asistencia filantrópica hacia los niños y niñas en condiciones de alta vulnerabilidad socioeconómica y de cuidado familiar, así como de algunos con conductas en conflicto con la ley o normativa de comportamiento social de la época.
En el reordenamiento social de la época incidido por el pensamiento político liberal, se desarrolla una percepción de los niños y las niñas como objetos a ser formados para reproducir los valores de la época y capacitarles para incorporarse a las fuerzas del trabajo, prevaleciendo un enfoque de transición hacia la adultez desde un abordaje de lo que se llama hoy en día, doctrina de situación irregular.
La primera acción de asistencia tuvo gran dificultad para cubrir los costos de mantención y funcionamiento, no obstante se reconstituye la acción en la que emerge una preocupación política, que desde el quehacer municipal provee fondos para apoyar un proyecto laico, desde un enfoque correccional. El proceso formativo se centro en capacitar en las primeras letras y el dominio de un oficio, que fortaleciera los procesos productivos de la época, llegando dicha acción a servir de base para el desarrollo de una Dirección de Beneficencia, lo que hoy se conocería como una iniciativa de asistencia especial estatal.
En este proceso es evidente que se consolida y promueve una dependencia y reproducción del poder adulto de la época, aunque es importante señalar que el auxilio público, fue desarrollado mejoras en materia del cumplimiento de la responsabilidad estatal hacia las personas menores de edad.
En esa época se idéntica tres momentos significativos en el auxilio pretendido, que marcan un valor agregado de enfoque de asistencia porfiriana, llamada así por estar ejercido el poder político en esa época por el Presidente de México Porfirio Díaz.
a) Entre la Corrección y el Auxilio: En esa época se comienzan a visualizar algunos atributos o interpretación de la infancia, como el ser inocentes y sin malicia, señalando que eran depositarios del comportamiento adulto.

De ahí la importancia a la corrección y educación, comienza a brindarse auxilio por separado a personas en situación de abandono, de la de conducta infractora.

b) Educación Básica y Formación para el trabajo: El interés fundamental es tener mano de obra preparada para responder a los retos de la modernización de la época.

Es importante señalar que en ese contexto se inicio a promover la educación musical aunque no tuvo el apoyo esperado.
c) La disciplina de trabajo y la regulación del castigo:

Con el deseo de imponer conductas controladas se promovían disciplinas de trabajo y estimulo al cumplimiento de reglas, así como el castigo al que no las cumpliera, creándose condiciones para que los maestros que ejercían el poder implantaran castigos físicos como instrumento de disciplina.
d) El aliño, la Higiene y la Salud: Ante condiciones de insalubridad presentes en el Tecpam, los encargados tomaron conciencia de la importancia del aseo y limpieza para contribuir con la salud, aspecto importante en los esfuerzos realizados en la educación y formación de los niños y niñas asistentes a los centros de atención.

e) Asistencia Efectiva: Los alumnos egresados de la Escuela Industrial era incluidos rápidamente en el mercado laboral y algunos continuaban enriqueciendo su formación en otros centros.

Ideas Principales:
No basta con buenas intenciones sino se acompañan con asocios que pueden marcar diferencia en el impacto de lo promovido o pretendido.
No se requiere la excelencia como punto de partida sino tener la convicción y compromiso por ir mejorando progresivamente a la luz del aprovechamiento de los recursos disponibles.
Los proyectos de vida de las personas menores de edad deben de estar de articularse con la visión país anhelado, desde una inter relacionalidad e interdependencia que promueva plenitud de vida.

lunes, 16 de abril de 2012

EL DERECHO DE NACER Y CRECER

El derecho de nacer y de crecer. Los niños en la Ilustración. Perú, siglo XVIII
Por Claudia Rosas Lauro
Resumen elaborado por María José Cappa
a.- Objetivos de aprendizaje
1.- Analizar las características de la educación en la época de la Ilustración en Perú
2.- Identificar el cambio de rol que tienen las madres en la educación de los niños y niñas en esta época
3.- Identificar las características de la educación diferenciada por sexos.
b.- Preguntas generadoras
1.- Por donde pasaba el tema de la protección de los niños y las niñas en la época de la ilustración en Lima?
2.- Que tan efectivas han sido las políticas de prevención de la mortalidad infantil en poblaciones vulnerables? Que tanto hemos avanzado y en qué aspectos en torno a mejores condiciones para madres y fetos?
3.- Que tan actuales resultan algunos temas planteados en el artículo como: las mujeres encargadas de la crianza de los hijos, responsabilidad parental masculina, relaciones violentas entre padres e hijos, diferencias entre el espacio de lo público y lo privado
c.- Resumen
A partir del siglo XVIII, se empezaron a tratar temas relacionados con el crecimiento y desarrollo de los niños y las niñas tales como, aspectos médicos, como la gestación, el desarrollo del feto, el parto y la obligatoriedad de practicar la cesárea cuando esta fuera necesaria.
Detrás de estas medidas estaba la preocupación por evitar la mortalidad infantil, y es a partir de estas discusiones donde la infancia y la maternidad aparecen como centro de atención y de debate sobre la niñez.
Comienza un proceso de democratización de la historia donde pobres, locos, mujeres y niños y niñas son protagonistas de la historia. Se considero que los niños y las niñas debían crecer sanos y fuertes, para el progreso del Estado. La época de la ilustración representa un buen momento porque se sentaron las bases para la nueva sociedad en la que la familia tuvo un papel importante.
Para abordar este tema el articulo se divide en cuatro partes: el problema de la mortalidad infantil, abordada esta fundamentalmente desde el punto de vista médico higienista, el segundo punto analiza el niño y la niña en el seno de la familia, analizando como debía ser la relación entre padres e hijos, el tercer punto aborda el tema del abandono y los mecanismos de protección y la cuarta parte aborda el tema de la educación de los niños y las niñas ya que fue en este periodo que se estableció una pedagogía diferenciada por sexo.
I.- COMBATIENDO EL TRAGICO DESTINO: EL DISCURSO HIGIENISTA FRENTE AL PESO DE LA MORTALIDAD INFANTIL
El tema de la mortalidad infantil adquirió una importancia relevante entre los intelectuales de la época; la cual se producía por lo general durante el embarazo o en el parto y la primera infancia. Alrededor de dicha problemática se desarrollo un discurso higienista orientado a educar a las madres, quienes debían cuidarse y cuidar al niño o niña para que el embarazo y el parto se dieran con normalidad, y evitar tanto la muerte de la madre como de los niños y niñas. ,
Durante el siglo XVIII el interés residía sobre todo en el interés del Estado del crecimiento demográfico. Sin embargo fue en esta época también que empezó a construirse una conceptualización de la categoría niñez entre una mezcla de la indiferencia frente a la muerte de los niños y niñas acarreada desde siglos anteriores y el desarrollo de comportamientos y sentimientos orientados a la protección de este grupo etario.
La ciencia se levanto como una opción proponiendo la profesionalización de las parteras y comadronas, y la Iglesia jugó un papel importante en dicho proceso.
Sin embargo el papel de las madres empieza a cambiar y se proponen espacios educativos tendientes a desarrollar un nuevo modelo de maternidad, que incluía tanto aspectos físicos y biológicos, como éticos o en algunos casos morales.
II. ENTRE EL AMOR MATERNAL Y LA PATERNIDAD RESPONSABLE: EL NIÑO EN EL SENO DE LA FAMILIA ILUSTRADA
En esta parte el artículo plantea la importancia de considerar que la realidad y construcción de la categoría niñez empieza a partir de los procesos de diferenciación entre lo público y lo privado, este último destinado al hogar y la familia donde la mujer cumpliría un rol fundamental como esposa y madre.
El nuevo enfoque hablaba de una madre asumiendo roles como el amamantamiento, ya que éste se le asignaba a mujeres extrañas, nodrizas, amas de leche, esclavas, en el caso de las clases acomodadas. Lo mismo pasaba con la educación de los niños y las niñas, que a partir de este momento se promueve que se dé en el seno de la familia y a cargo de los padres y madres, aduciendo por ejemplo que algunas de las cuidadoras los atemorizabas, les trasladaban patrones culturales negativos e inclusive enfermedades a través de la leche materna.
Entonces además de la naturaleza y la higiene empiezan a aparecer elementos relacionados con la educación que eran sumamente importantes para la época.
La condición social, legal y étnica de los niños y las niñas influyo en las actitudes y comportamientos hacia ellos, lo cual coincidió con la proliferación de castas y el incremento de la mezcla entre las diferentes etnias, lo cual la Ilustración aprovecho para tener mayor control sobre cada una de ellas. Para los hijos e hijas ilegítimos la relación con su padre se convertía en un elemento fundamental para su ubicación en la sociedad, aunque la responsabilidad paternal no era una regla para la época y las relaciones estaban marcadas por lo general por el autoritarismo, la conflictividad y el temor.
III. DEL ABANDONO A LA PROTECCION: LOS NIÑOS EXPOSITOS EN LA SOCIEDAD COLONIAL
El abandono infantil era un problema social que involucraba tanto a niños y niñas, mujeres y la sociedad en su conjunto, sin embargo, existían instituciones dedicadas al cuidado y protección de los niños y niñas abandonadas. Las Instituciones más importantes fueron: La Real Casa Hospital de Niños Expósitos de Nuestra Señora de Atocha y el Colegio de Niñas Expósitas. La Iglesia jugó un papel fundamental en la búsqueda de alternativas para su reinserción en la sociedad.
Los expósitos no eran necesariamente ilegítimos, sobre todo eran de familias que por razones económicas debían dejarlos al cuidado de otras familias de mejor condición social. Su procedencia étnica influía en su posición, por lo tanto a lo interno de estas instituciones se reproducían las jerarquías de la sociedad colonial.
IV. EL CINCELADO DE LAS COSTUMBRES: UNA EDUCACION PARA LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS
La Educación tenía un rol fundamental en la Ilustración, y la felicidad en esta época dependía de ella, por lo cual la educación y la enseñanza se convirtieron en un tema de interés público para la sociedad y el Estado y se fue configurando una educación diferenciada por sexos.
Empezó un cuestionamiento de la educación recibida por la niñas en los Conventos porque se aducía que las monjas no tenían experiencia para convertirlas en buenas esposas y madres y se empezaron a promover cambios alegando que además de los vacios en la parte educativa no vivían en ambientes adecuados, lo cual en lugar de motivarlas lo que hacía eran deprimirlas.
Se empieza a difundir la idea de que las hijas tienen en sus madres el modelo de educación al que deben seguir, para cumplir a cabalidad su rol de esposa y madre, por eso se las aleja de lo público y la política, espacios reservados exclusivamente para los varones.
La educación para la sexualidad estaba orientada al fortalecimiento de los matrimonios y así evitar la relación fuera de este marco.
En el caso de las mujeres se esperaba que pasaran de la tutela del padre a la tutela del marido. En el caso de los hombres, había una marcada homofobia, atribuyendo la homosexualidad a defectos de la educación materna en los primeros años
V. REFLEXION FINAL
Durante la época de la ilustración los niños y las niñas empiezan a ser tenidos en cuenta, en parte relacionado con la necesidad de aumento de la población y por evitar la mortalidad infantil. Se trato de que se lograran buenos embarazos y que estos culminaran con un parto exitoso para que alcanzaran a ser buenos ciudadanos. La base para esto era una buena salud y una buena educación.
En la época de la ilustración se redefinen también los roles de padre y madre en función del nuevo modelo de familia, donde la educación en casa y el ejemplo eran la base. Todos estos cambios les permitieron a los niños y las niñas acceder al derecho de nacer y crecer.

lunes, 26 de marzo de 2012

LECTURA 5

Morfología de la infancia esclava Río de Janeiro, siglo XVIII y XIX.
(Manolo Florentino y José Roberto Goés)

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE:
- Comprender la situación de la niñez en situación de esclavitud durante el periodo colonial en Brasil, América Latina y el Caribe.
- Establecer relaciones entre las características de la niñez esclavizada en el periodo colonial y la niñez de las poblaciones más vulnerables actuales en América Latina y el Caribe.

Preguntas motivadoras:
1. ¿Al igual que la niñez esclavizada en el periodo colonial, que poblaciones vulnerables de niños y niñas encontramos actualmente en nuestros contextos latinoamericanos y caribeños?
2. ¿Qué prácticas y características de esta población de niños y niñas esclavizadas en la época colonial se siguen manteniendo en nuestros días?
3. ¿Cuál es rol de visión mundial ante las poblaciones más vulnerables de niños y niñas del continente? , ¿Hacia dónde se deben concentrar nuestros esfuerzos?.

Resumen:
El ensayo se refiere al registro de población africana y afro descendiente de niños y niñas en Brasil entre 1789 a 1835, indicando el número existente, tasa de natalidad y mortalidad. También se aborda la comercialización, roles y sistemas de “protección” de la niñez en una sociedad esclavista.

Ideas principales:
- A la llegada de los africanos a América se perdieron las tradiciones, rituales relacionadas con la niñez y el paso a las siguientes etapas de la vida.
- La población africana que desembarcaba en Río de Janeiro, entre 1789 a 1830 fue creciendo progresivamente. Así, hasta 1808 llegaban aproximadamente mil africanos por año, y hasta 1830 la cifra aumento a 24 mil. A la mayoría de esta población negra se les llevaba a las áreas rurales.
- En las áreas rurales de Río de Janeiro se concentraba la población africana y afro descendiente, llegando a representar para 1830 la mitad de la población existente en estas zonas. El 75% de esta población esclavizada estaba concentrada en las grandes haciendas.
- La predominancia de esta población era de adultos, ya que de cada 10 esclavos, solamente 2 eran niños. Esta proporcionalidad fue variando en lugares donde ya no se compraba esclavos. Por ejemplo en haciendas que durante 20 años no compraban esclavos, la población infantil era de 1/3, y en haciendas de 50 años sin compra de esclavos la población infantil representaba el 50% de esclavos.
- En la población criolla y africana se observa que la población mayoritaria en niños es la criolla y la africana apenas un porcentaje muy mínimo en relación a la anterior, por lo que se deduce que la mortalidad de niños y niñas recién desembarcados era extremadamente alta. Registros indican que cerca del 80% de niños fallecía antes de cumplir los 5 años.
- Por esta alta tasa de mortalidad infantil, la comercialización de niños esclavos no era lo más prevalente. Operaciones de este tipo, no se constituían soporte para el sistema esclavista. Los precios de los niños en el mercado de esclavos variaba según la edad, es decir, mientras más corta le edad, menos el valor que tenían. Llegando a la adolescencia y juventud sus precios de duplicaban e incluso se incrementaban a más del 100% en función de las capacidades que lograban adquirir. El precio de un niño criollo siempre era superior a la de un africano.
- Los niños que escapaban de la muerte iban perdiendo a sus padres (la expectativa de vida en la población esclava era de 50 años como máximo). Antes de completar un año de edad, 1 entre cada 10 niños ya no poseía ni madre ni padre. A los 5 años la mitad parecía estar completamente huérfana, y a los 8 años, 8 de cada 10. A esta situación de orfandad, además de la muerte de los padres, se sumaba el hecho de que muchos niños eran entregados en calidad de donaciones, así mismo los padres podían ser vendidos o liberados a la muerte de los señores esclavistas, pero los hijos seguían en situación de esclavitud.
- Los niños esclavos criollos y africanos en situación de orfandad no quedaban solos, se establecieron sistemas para fortalecer o establecer nuevos lazos de parentesco y uniones de propiedades, utilizando como mecanismo el bautismo católico y los compadrazgos. De esta manera el sentido de comunidad se fortalecía entre la población esclavizada. Los padrinos libres, en este periodo representaban solo el 10%.
- El “destino” de los niños esclavos ya estaba marcado para que desde muy pequeños se les adiestraba en labores útiles principalmente para las operaciones en los cañaverales para la extracción del azúcar. A los 12 años la instrucción terminaba y eran considerados adultos para las labores más fuertes e inhumanas.
- Las labores que realizaban los niños y niñas estaban relacionadas a trabajos domésticos, costurería, haciendo jugar a los hijos de los señores esclavistas, ayudando en la extracción de la caña de azúcar etc. Estas labores de daban incluso a partir de los 4 años.
- El adiestramiento de los niños se hacía a través del castigo, no al igual que los adultos, sino con suplicios diarios hechos de humillaciones y grandes agravios. Por ejemplo se ponían de 4 patas y hacían de bestias o recibían palmadas de su amo.

lunes, 19 de marzo de 2012

LECTURA 4 - Abandono infantil, respuestas institucionales y hospitalidad femenina. Las niñas expósitas de Santa Cruz de Atocha en la Lima Colonial

“Abandono infantil, respuestas institucionales y hospitalidad femenina. Las niñas expósitas de Santa Cruz de Atocha en la Lima Colonial”
Autora: María Emma Mannarelli.

1. Objetivos del aprendizaje:
a. Análisis sobre las condiciones sociales, costumbres e idiosincrasia de la América Latina colonial y sus efectos sobre la niñez abandonada.
b. Discriminación social, étnica y económica, sus efectos sobre el desarrollo de la niñez abandonada.
c. Resultantes sobre la personalidad latinoamericana actual.

2. Preguntas motivadoras:
a. ¿Cuales eran los motivos por los cuales existía una población de niños abandonados?
b. ¿Que tan frecuente era el nacimiento de niños fuera de la estructura familiar tradicional?
c. ¿Que diferencia había en el trato entre un niño abandonado descendiente de padre(s) español(es) y cuales eran sus opciones en el futuro?
d. ¿Cual era la influencia de la iglesia en las normas que regían el desarrollo de los niños abandonados?

3. Resumen
Los registros de bautizo de las iglesias de la Lima colonial dan una idea de lo extendido del fenómeno de los niños abandonados. Tal situación se daba por diversas razones: deformación física, sexo no deseado del infante y/o ser indeseados, pero principalmente se presentaba muy vinculado a las relaciones extraconyugales y a la ilegitimidad. Según los datos de fines del siglo XVII existía en Lima una población infantil libre de 6,209 representando un 21% de la población de la ciudad, esto representaba uno de cada cinco niños. De ahí 4,732 eran españoles o blancos, 645 indígenas, 642 mulatos y 190 negros.
En la parroquia de San Marcelo se encontró que uno de cada tres niños de origen no legítimo no fue registrado por padre alguno. Mas grave aun el caso de la Parroquia de San Marcelo que los niños de raza blanca presentaba un 54% de estos casos. En contraste a solo entre el 6 a 25% de la población indígena en las diversas parroquias.
Las cifras tendían a aumentar si se considera el número de niños expósitos, es decir los niños abandonados por sus padres en las puertas de las casas de familia, en el hospital de Niños Huérfanos de la ciudad o en otras instituciones. Una bula de Gregorio XVI permitía a los expósitos considerarse legítimos y así ordenarse sacerdotes y gozar de los privilegios propios de los legítimos.
Hay evidencias que inducen a pensar que los niños expuestos (expósitos) ocultaban relaciones sexuales ilícitas entre hombres y mujeres, y que no permitía por cuestión de honor el reconocimiento del infante. Pero esta situación podía revertirse a que el niño fuese reconocido en un futuro cuando la pareja se casaba o bajo otras circunstancias futuras, esto formalizaba el vinculo padre-hijo. Otros casos se daban cuando el padre cercano a la muerte no encontraba motivos para seguir ocultando su paternidad clandestina. Uno de los maneras de evitar el mote de bastardo era el de conseguir el estatus de expuesto.
Existen evidencias de que los lugares donde se exponían a los niños eran parroquias de los sectores medios y altos de la ciudad. La segregación racial hacia imposible que negros, indios o individuos de otras castas abandonaran a sus hijos en hogares de gente blanca. Por lo tanto solo los niños de ascendencia blanca lograban el estatus de expuesto y de ahí devenía que se le considerara para ciertos propósitos como españoles.
Afortunadamente parte de la población percibía el problema de estos niños y hacían donaciones a las instituciones encargadas de su cuidado. Algunos de ellos dejaban una clausula testamentaria en la que se hacían donaciones con este fin. A principios del siglo XVII fue creado el hospital de Niños Huérfanos de Atocha como iniciativa de Luis Pecador bajo la siguiente descripción:
“Recoger los niños guerfanos que se han a las puertas de las iglesias y por esas calles y aun los avemos quitado de los muladares y otras bezes se an allado comiéndoselos los perros y en los ríos y acequias de que Nuestro Señor a sido ofendido…” (sic)
El recinto estuvo destinado a albergar niños y niñas españoles blancos sin padres originalmente. Pero como también se abandonaban niños de castas morenas, se recibieron a estos no sin antes establecer diferencias en el trato. Esto es se definieron criterios de segregación racial. Los niños españoles aprendían a leer y escribir para dedicarse a profesiones útiles y honestas mientras que los de las otras castas estaban obligados a servir hasta los 18 años para ser dispuestos a servicio y soldada. Las mujeres no blancas eran ofrecidas como sirvientas.
Las amas de leche eran un recurso muy difundido en Lima, pero solo las familias de mayores recursos podían comprar una esclava que tuviese leche en sus pechos para criar a los recién nacidos o al menos rentar una. Ya que la costumbre era que las mujeres blancas no amantaban a sus niños. Mujeres de diversos estratos sociales solicitaban niños del hospital para amamantar y con ello ganar un ingreso, esto creaba un lazo afectivo entre ellas y los niños.
Otras mujeres criaron a niñas expuestas y se preocuparon por el destino de ellas y recibían además una dote para su cuidado. Con el riesgo de que si su protectora fallecía perder dicha dote. La alta mortalidad infantil en todos los estratos sociales dejo a muchas mujeres con los pechos llenos de leche, lo que empujo a muchas de ellas a alimentar los sentimientos de caridad femenina. Por ello mujeres esclavas, aristócratas, solteras y beatas se vieron vinculadas con las niñas abandonadas. Esto lo convirtió en un mecanismo informal de adopción, dado que la iglesia lo prohibía.
En el siglo XVII se fundo el Colegio de las Niñas Expósitas de Santa Cruz por Mateo Pastor y Francisca veles Michel y administrado por el Tribunal de la Santa Inquisición. Bajo el precepto de que la falta de “dotrina y enseñanza” que padecían las niñas huérfanas, combinada con la “pobreza y necesidad” ponían en grave riesgo su honestidad. Las alejaban del matrimonio o del ingreso a un convento y podrían perderse en el “siglo”. Ello les permitió la posibilidad de ingresar al Colegio de Santa Cruz.
Diversos motivos determinaban que familias se resistieran a hacerse cargo de las niñas expuestas en sus casas. La ausencia de medios económicos, no poder acceder a amas de leche. Y sobre todo el hecho de que en caso de desear ingresar al colegio debían presentar testigos que declararan que entre el momento en que fueron expuestas y en el que solicitaban el ingreso al colegio sus vidas habían transcurrido entre gente honesta y recogida. Dicho Colegio dependía exclusiva y directamente del tribunal del Santo Oficio. Ellos eran los únicos que podían cambiar las constituciones. La rectora, la maestra y los colegiales debían jurar cumplir con las constituciones, quebrarlas constituia un “pecado mortal”. Se tiene información que las condiciones económicas de la institución no marchaban en la bonanza. En un inicio se acogió a doce niñas que luego aumentaron a 24, con edades entre los 8 y 16 anos.
La educación que las niñas recibían comprendía lectura, escritura, doctrina cristiana, costura, música y canto. Diez de las quince horas se dedicaban a cuestiones religiosas y aun más si se considera que la música solo era música sacra. Se confesaban y comulgaban cada quince días y aprendían a lavar, cocinar y barrer y “lo demás que convenga para servir en su casa”. Las colegialas estaban aisladas y les estaba prohibido tener todo tipo de contacto con el exterior. De lo contrario corrían el riesgo de perder su beca. La población esclava también se encontro dentro de esta recinto aunque su situación se daba en calidad de esclavas al servicio las colegio.
Una parte de los fondos del colegio se destinaba a dotar a las mujeres para su ingreso al convento o para contraer matrimonio. Dotes de $2,000 pesos, 500 para ajuares y 1500 para el velo blanco para las que entrarían al convento y $1,000 para las que “preferían” casarse. Estas ultimas destinadas por la rectora ante las peticiones de postulantes, y dando preferencia a su antigüedad en el colegio.

4. Reflexiones claves
La cuestión de honor occidental, asociada al problema de genero, jugo un papel importante en el abandono de los niños de la población blanca urbana. Exponer a los niños nacidos de las relaciones sexuales ilícitas protegía el pudor y la honra femenina. También solucionaba los problemas matrimoniales masculinos que podía ocasionar la publicidad de relaciones adulteras. Por otro lado las niñas y niños ilegítimos, bajo la condición de expósitos podían gozar de algunos de los privilegios propios de los hijos legítimos. No obstante, de acuerdo al reducido numero de casos, no es posible pensar en este recurso como un mecanismo extendido de movilidad social. Además gran cantidad de expósitos engrosaba las filas familiares en condición de servidumbre, lubricando así el sistema jerárquico de la sociedad colonial. Los problemas económicos de las mujeres blancas fueron resueltos parcialmente por instituciones como las mencionadas. Pero lo que si resulta evidente es la cantidad de cambios de vínculos afectivos de estas mujeres desde la niñez temprana hasta una vida azarosa e inestable. Esto permite conocer los acontecimientos así como los factores sociales que fueron dibujando lo que se podría llamar la estructura psicosocial de los individuos del mundo social urbano colonial que carecieron de vínculos familiares estables y que estuvieron sujetos a las vicisitudes de la precaria estabilidad de la sociedad colonial. Este tipo de experiencias trajo consigo el establecimiento de vínculos de parentesco no sanguíneos. En algunos casos, los niños huérfanos e ilegítimos fueron incorporados a la estructura familiar como un miembro más. Muchas veces los expósitos pasaron a formar parte del último peldaño en la escala de las relaciones dentro del hogar, llegando incluso a ser tratados como criados. Si bien muchos de los niños de los sectores blancos de Lima fueron abandonados en casas familiares, donde recibieron un trato probablemente más cuidadoso del que hubieran tenido en sus hogares natales, es probable que la mayor parte de estos tuviera como destino la servidumbre. La ilegitimidad alimentaba las relaciones desiguales y de servidumbre existentes.

lunes, 12 de marzo de 2012

LOS NIÑOS DE LA CONQUISTA

LOS NIÑOS DE LA CONQUISTA

Ficha de objetivos de aprendizaje, preguntas movilizadoras y resumen

Nombre del Ensayo:
“Los Niños de la Conquista”, por Berta Ares Queija.

Objetivos de aprendizaje:

- Comprender el contexto sobre el cual se generar la inequidad, ilegitimidad y orfandad de los niños mestizos en America Latina.

- Reflexionar sobre las situaciones existentes actuales que afectan a la niñez, y que son ejes esenciales de nuestro quehacer organizacional.

Preguntas motivadoras para el diálogo

3.1 Cuáles fueron los factores socio políticos que afectaron directamente a la niñez mestiza, durante la época de la conquista?

3.2 ¿Qué implicancia tiene en el desarrollo de la niñez, la situación de ilegitimidad y orfandad de algunos niños? ¿Cómo se puede abordar en nuestras programaciones?


Resumen

La lectura del ensayo trata de evidenciar de manera objetiva, las consecuencias del mestizaje entre los conquistadores y la población autóctona, lo cual conllevó a que los niños y niñas, como fruto de esta relación, vivencien relaciones discriminatorias.

Así mismo, se resalta el marco legal existente en ese momento histórico, el cual protege directamente a los hijos e hijas de los españoles, mas no así a los NN mestizos, que se ven inmersos en situaciones de marginación, que los hace vulnerables. Cabe mencionar, que se observa que algunos niños mestizos fueron reconocidos y tratados con legitimidad, pero que era la minoría.

Se puede comprobar que las medidas protectoras hacia esta población infantil, obedecían mas a actos de solidaridad y preocupación aparente del “cómo podrían estar los hijos de los españoles” que a una preocupación real que permita propiciar la equidad de la niñez mestiza.

Este ensayo, nos permite conocer la percepción de los propios niños mestizos, mediante las remembranzas del Inca Garcilazo de la Vega, perteneciente a esta primera generación de niños mestizos, quien sobrevalora su vivencia infantil, influenciada por los lazos maternos, el entorno cultural que lo envuelve y por los cambios originados por la conquista española.


5. Ideas claves/centrales
Con la llegada de los conquistadores, en 1535, se produce inevitablemente
el mestizaje entre los españoles -jóvenes y solteros en su gran mayoría- y la población femenina indígena. Este mestizaje, es producto de los desmanes de la guerra, que implicó la violación de las mujeres, el que fueran usadas como esclavas, como monedas de cambio, y alguna minoría decidió establecer uniones más duraderas.

Cuando la Corona presiona para que los conquistadores se arraiguen, la gran mayoría de españoles decide traer esposas de España, y solo unos cuantos se casaron con las indígenas nobles. Quedando desplazadas las mujeres que hasta ese momento habían asumido uniones esporádicas o duraderas con los españoles. En ese entorno nace la primera generación de los “niños de la conquista” o “mestizos”.

- Cuantos niños fueron

Se estima que los niños mestizos alcanzaron el 60% a 65% de los hijos concebidos por los conquistadores, aunque otras fuentes dicen que pudo ser más. Otra referencia que muestra la realidad, es el Primer Libro de Bautismo de Lima, allí se menciona que el 71% de los hijos de varones españoles bautizados eran mestizos, pero que la cifra podría ser mayor, ya que al registrarlos no se menciona a uno de los progenitores, o se obvia el nombre de la madre, refiriéndola solamente como “moza o criada”. Esto demuestra que el índice de mestizaje fue muy alto y que hubo dificultades para ofrecer cifras concretas.

- La ilegitimidad y sus restricciones

La posición de estos niños mestizos fue de ilegítimos en la mayoría de los casos, y su trato dependía de la actitud del padre. El índice de abandono fue alto, puesto que no había estabilidad en la relación. Sin embargo, algunos asumieron su responsabilidad paterna públicamente, lo que conllevó a que estos niños fueran criados en las casas paternas, con el consecuente beneficio de recibir la protección debida, casos muy conocidos como el Inca Garcilazo de la Vega, o Leonor hija del Capitán De Soto
Se evidencia de la lectura, que se dieron situaciones variadas y múltiples tipos de relaciones familiares, pero que la gran mayoría de niños mestizos pasaron su primera infancia en íntimo contacto con sus madres, absorbiendo sus costumbres y valores.
Es muy significativo resaltar que su condición de ilegítimos los ponía en desventaja ante la ley, es decir, estaban restringidos de acceder a la herencia de sus progenitores, de obtener cargos y honores de carácter civil y eclesiástico.
Siendo solteros la mayor parte de los conquistadores, la primera generación de niños mestizos pertenecían a la categoría de hijos naturales. Según la Ley de Toro, había dos categorías de hijos ilegítimos, los naturales (sus padres habían podido contraer matrimonio sin despensa) y los espurios (que eran producto del adulterio, incesto o sacrílego). Los hijos naturales tenían mejor ventaja, ya que podían adquirir condición de legítimo, y por consiguiente podrían acceder a la quinta parte de los bienes del padre, mientras que el espurio solo en caso de necesidad.
Cabe mencionar que algunos españoles reconocieron a sus hijos imponiéndoles su propio nombre y apellido, pero se desconoce la implicancia legal que tenia en los niños mestizos, ya que solo era para asegurar su descendencia. Algunos padres usaron la figura legal de “legitimación” que permitía a los niños mestizos ser considerados como hijos del matrimonio, pudiendo heredar, gozar de honores, cargos públicos civiles, pero no eclesiales.
sí mismo, algunos padres reconocieron a sus hijos mestizos en sus testamentos, hecho que manifestaba que partencia a la familia, pero no garantizaba legado, más algunos hacían donación de bienes y dinero en vida. Sin embargo, ninguna de estas figuras legales, permitía heredar las encomiendas. Esta situación contribuyo al descontento de una minoría elite mestiza, que mas tarde propiciaría conspiraciones y levantamientos.
- La orfandad ¿factor de marginación y diferenciación?
La situación de orfandad fue productos de la muerte de los padres en las guerras civiles, lo cual contribuyo a abusos e irregularidades; ya que las guerras duraron más de veinte años, se supone que este número de niños eran muy considerables. Situación que preocupo a autoridades civiles y eclesiales, quienes tomaron medidas protectoras, solidaria a esta población, con el entendido que dicha preocupación era porque “los hijos de españoles estaban criados únicamente a cargo de sus madres, adoptando por ello su modo de vida y creencias”.
Es así que se funda la 1ª casa de acogida de huérfanas mestizas en 1551, a los que ingresan los desamparados o los niños mestizos que habitan con los indios. Esta situación ameritaba el nombramiento de un “padre de huérfanos” quien cumple el rol legal de asentar al menor como aprendiz de un oficio o en calidad de sirviente.
También se observa que algunos españoles criaron en sus hogares a estos niños huérfanos, ya sea por ser parientes, padrinos, tutores o por principios cristianos, tal es el caso de Isabel de Ovalle que llego a criar hasta 5 niños.
Estas medidas tomadas hacia esta población infantil, fueron de carácter benéfico y tuvieron muy poca cobertura, ya que la dimensión del problema sobrepaso la capacidad de la sociedad y de las autoridades para resolverlos. Lo que ocasiono que muchos de estos huérfanos quedaran bajo el amparo de sus madres y otros quedaron abandonados a su suerte. Es así, que la orfandad y la ilegitimidad fueron factores importantes en la progresiva marginación social de la niñez mestiza. Situación que origino que los niños mestizos se identificaran con la cultura indígena, distanciándose de la cultura española.
Cuando esta primera generación llega a la juventud, se evidencia la marginación socio cultural hacia ellos, ya que el libro menciona que hay testimonios sobre sus “malos hábitos”: vagos, pendencieros, inconstantes, etc. pensando que era a causa de la pobreza, ociosidad o falta de instituciones educativas, e incluso algunos “lo atribuyeron a sus vínculos con la población indígena”, lo cual hace mas marcada la diferenciación del mestizo.
- Mirando hacia atrás con Garcilazo
El cronista Garcilazo de la Vega, es uno de los mestizos de esta generación, quien a los veinte años abandona el Perú y se va a España, y es él, quien en base a sus remembranzas, rescata la vivencia cotidiana de su niñez, tanto en tiempos de paz como en momentos de guerra.

Describe que los niños escuchaban en forma de cuentos o fabulas, las situaciones ocurridas en la conquista, en las que se resaltaba las hazañas realizadas por los adultos. Así mismo, pudieron ver las muestras arquitectónicas realizadas pos sus antepasados, y fueron testigos de cómo se construyó una nueva arquitectura, en base a la destrucción de la anterior.

Durante su infancia, mientras jugaba o compartía con algún pariente tuvo la oportunidad de observar prácticas culturales, ya sean ritos funerarios, celebraciones festivas, sacrificios de animales, etc. Vivencio como estas practicas fueron cambiando con el tiempo, al verse influenciados por las “novedades” traídas de España, ya sea el uso de las yuntas de bueyes, alimentos nuevos (como la uva o espárragos), nuevos cantos, o representaciones litúrgicas.
Menciona que el entorno cambia en tiempos de guerra, ya que al ausentarse los hombres, se quedaba solo con las mujeres y los sirvientes, en un ambiente de miedo y a veces de hambre. Situación que cambiaba cuando la figura paterna retornaba en calidad de vencedor.
Su educación se vio limitada por la falta de preceptores, quienes rotaban en búsqueda de una mejor paga, siendo los religiosos quienes más participaron al respecto. Garcilazo aclara que en situación de guerra su aprendizaje se vio influenciado por las armas, caballos y pólvora.

Según su remembranza, Garcilazo sobrevalora lo vivido en su infancia, tal es así que en sus crónicas manifiesta:
“la memoria guarda mejor lo que vio en su niñez, que lo que pasa en su edad mayor”.